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Javier Navarrete: “El espejo pertenece al ámbito de lo sagrado y de la magia”

Septiembre 24, 2009

javiernavarreteTodas las culturas, religiones y sociedades han atribuido durante siglos –y aún atribuyen- cualidades mágicas, místicas o sagradas a las superficies reflectantes. A partir de aquí, leyendas y mitos se entrecruzan en una red fascinante que convierte a un objeto tan cotidiano en un fascinante enigma al que recurrimos por vanidad o, simplemente, por el deseo de encontrarnos a nosotros mismos y conocernos mejor. Pero, tal y como nos revela en esta entrevista el escritor Javier Navarrete, autor del libro “La magia del espejo”, no siempre hay que fiarse de lo que el espejo nos enseña…

-¿Cómo llegaste a interesarte por el tema del espejo mágico? ¿En qué momento se convierte en el tema central de tu libro?

- Siempre me apasionaron las cosas que, bajo una apariencia banal, ocultan un profundo contenido simbólico y antropológico. Esto le ocurre al espejo. Aparentemente es un objeto funcional de uso cotidiano que no tiene misterio, y en realidad es todo lo contrario. Bajo esa presencia tan rutinaria se esconde un objeto que, desde los tiempos más remotos, ha pertenecido al ámbito de lo sagrado y de la magia por los portentos que posibilita. Publiqué un par de artículos sobre el tema, y después la editorial Zenith (grupo Planeta) me ofreció la posibilidad de escribir un libro, ya que ningún autor español había abordado este asunto. La idea me encantó, y así nació el libro “La magia del espejo”.

- ¿Por qué se le han atribuido tantas cualidades mágicas o místicas al espejo?

-El primer espejo en el que el ser humano se vio el rostro fue, probablemente, el agua quieta de algún estanque como cuenta el mito de Narciso. Para diversas culturas, entre ellas la cristiana, el agua es el primer elemento de la creación, del cual surgen todas las demás cosas. El agua, por tanto, es un elemento sagrado que, al contenerlo todo, posee la clave del futuro. De ahí que los seres del agua, como las ninfas de la mitología griega, conozcan el porvenir y profeticen el futuro. Todos los valores del agua se trasladaron después al espejo sólido, confiriéndole su magia.

-Parece que las civilizaciones más antiguas atribuían más cualidades positivas que negativas al espejo. ¿En qué momento deja de ser así y por qué?

-En tiempos antiguos, la principal aplicación del espejo fue, probablemente, la de adivinar el futuro. Tan marcada estaba esta preferencia que, en el Imperio Romano, a los adivinos se les llamaba especularii, nombre derivado de la palabra latina especulum, espejo. Y por aquel entonces adivinar el futuro era conocer la voluntad de los dioses, ya que la vida de los insignificantes mortales estaba diseñada por el capricho divino. De manera que la adivinación, y el espejo, eran sagrados, pues implicaba hablar con los dioses y conocer sus designios. Pero en las antiguas culturas politeístas había dioses buenos y malos, y todos podían desgraciarte la vida, de manera que este contacto con la divinidad no era obligatoriamente positivo.

De todas formas, cuando surge el cristianismo y comienzan a extenderse sus creencias, aparece una figura específica como emblema del mal: el demonio. El demonio representa la tentación y, a su vez, el castigo. Y, dentro de la moral que establece el cristianismo, el espejo pasa a ser el instrumento de la mujer vanidosa, que se complace en su propia belleza y se vuelve frívola, coqueta y propensa a la lujuria. Por eso en la Baja Edad Media, y propiciada por el gran poder que había alcanzado la Iglesia, se acuña la expresión de que “el espejo es el verdadero culo del Diablo”.

-Parece que lo que muestra el espejo depende en gran medida de quién lo maneja, ¿es así?

-Lo es desde muchos puntos de vista. Por ejemplo, no todo el mundo tiene el don de ver en el espejo. Para eso están los cataptrománticos (del griego cataptrón, espejo), magos especialistas en el manejo adivinatorio del espejo. Ellos saben cómo prepararlo y a quién invocar, sean dioses o demonios. Pero, a veces, aunque sepan cómo preparar la sesión, no dominan la capacidad de ver, y tienen que utilizar mediums, es decir, personas que posean ese don. En la antigüedad era frecuente recurrir a niños y niñas que, por vivir aún en la inocencia, se les atribuía una mayor sensibilidad para las visiones. Los Veda, libros sagrados de los hindúes, afirman que las jóvenes que han alcanzado la pubertad son capaces de ver el futuro en una copa de agua. Con tanto intermediario entre quien consulta el espejo y quien interpreta las visiones, no es extraño que surjan falsos videntes que utilizan la cataptromancia para sus propios intereses. En el siglo XVI el caso del ingenuo John Dee y de su socio, el vidente Edward Kelley, constituyen uno de los más famosos ejemplos de engaño con el espejo.

-Muchos mitos (el vampírico, por ejemplo) identifican nuestro reflejo con el alma. Quien carece de ella, como el vampiro, no se refleja. ¿Cómo surge esta identificación?

-El espejo permite al ser humano una de las experiencias más misteriosas: contemplarse fuera de sí mismo. El hombre primitivo sólo encontró una explicación ante ese asombro de contemplarse como si se hubiera desdoblado en dos: que la imagen reflejada en la que se veía reproducido no era otra cosa que su alma extrovertida. De ello se deduce la conclusión inversa: quien no tiene alma carece, por tanto, de la posibilidad de reflejarse en el espejo. De ahí que el conde Drácula, según su creador Bram Stocker, y otros vampiros desalmados, no se reflejen en el espejo.

-¿Por qué se temía –o se teme- a dormir con espejos?

-Como comprobamos cada vez que nos ponemos delante de un espejo, a nuestra alma le encanta instalarse en él. Ese desdoblamiento, en principio, no implica peligro alguno porque, cuando nos apartamos del espejo, la imagen desaparece y el alma vuelve a nuestro cuerpo. Pero hay momentos especiales en los que el alma está poco sujeta al cuerpo de su propietario, y la atracción de un espejo cercano puede arrancarla, llevándosela para siempre al otro lado. Uno de esos momentos es, precisamente, cuando se está dormido, situación en la que el alma puede salir del cuerpo sin que su dueño se dé cuenta, y quedar atrapada para siempre en el espejo.

-¿Es verdad que los espejos tienen cualidades energéticas? Si es así, ¿de qué manera nos afectan?

-Los espejos se “cargan” con facilidad absorbiendo la energía ambiente, de manera que, si han estado en lugares negativos o de dolor (por ejemplo, la habitación de un enfermo o moribundo), irradian esas vibraciones. Por otro lado, los espejos interfieren en la circulación del chi, esa energía universal que impregna todas las cosas y de cuya armonía, basada en el equilibrio del ying y el yang, depende nuestra salud y felicidad. Por eso, en las casas, hay que situar los espejos de manera que el chi no rebote o se pierda, permitiendo que circule positivamente como establece la disciplina del Feng Shui.

-¿Conoces casos de espejos malditos o embrujados?

J.N.: Por su afición a los hechizos y prácticas de ocultismo, la reina de Francia Catalina de Médicis pasó a la Historia con el apodo de La Reina Bruja. Y también pasó a la Historia la sesión de cataptromancia que realizó en el castillo de Chaumont, para averiguar en el espejo el destino que esperaba a sus hijos como herederos del trono de Francia. Fue el famoso mago Nostradamus quien manejó el espejo. Según los documentos que dan cuentan del hecho, en la reflectante superficie fueron apareciendo las figuras de los hijos de la reina Catalina, y cada uno de ellos dio un número de vueltas equivalentes al de años que reinaría en el trono de Francia. La profecía del espejo se cumplió.

-¿Se siguen usando los espejos hoy en día con fines adivinatorios?

-Se siguen utilizando, sobre todo en fechas señaladas como la Noche de San Juan o la de los Difuntos (Halloween). En el primer caso, la videncia está muy vinculada al deseo de las solteras por encontrar marido, y la tradición afirma que, esa noche, la impaciente podrá ver en el espejo el rostro de quien será su futuro esposo. En Halloween, el espejo se utiliza para invocar en él a los muertos, cuyos espíritus andan sueltos esa noche, dispuestos a desvelar el futuro a quien se lo pregunte. Hay que tener cuidado porque, a veces, es el propio Diablo el que se aparece directamente.

-Si las leyendas urbanas cumplen la función de prevenirnos contra algo, ¿contra qué nos previene la de Verónica?

-La leyenda de Verónica, espíritu de una joven que murió desangrada y que se aparece en el espejo, se inspira en otras leyendas mucho más antiguas, como la del espíritu de Bloody Mary, María la Sangrienta, e incluso en el personaje de Lilith, primera esposa de Adán en el Paraíso según la tradición rabínica. En general, son relatos que reflejan la moral cristiana y penalizan a la mujer vanidosa y sensual que disfruta contemplándose en el espejo.

-Aparte de la leyenda urbana de Verónica, ¿conoces alguna otra que implique espejos?

-Hay varias. Quizá la más conocida sea la que afirma que, mirando fijamente un espejo, verás en él cómo será tu muerte, sepelio incluido. Su origen también es muy antiguo, vinculado al templo dedicado a Ceres en la ciudad griega de Patras, en el cual había un manantial sagrado. Allí acudían los enfermos para saber si iban a sanar o si su dolencia les llevaría a la muerte. Hacían bajar un espejo hasta que tocaba la superficie del agua, y luego se miraban en él. Si se veían “muertos”, quería decir que su enfermedad no tenía remedio.

-¿Qué te sugiere la expresión “los ojos son el espejo del alma”? ¿Viene de ahí la antigua creencia de que al morir el alma puede escapar por los ojos?

-La expresión está relacionada con el tema del mal de ojo, es decir, la capacidad que tienen algunos de causar daño con la simple mirada. La intención expresada en los ojos delata el alma del envidioso, y su mirada lleva la ponzoña que causa el aojamiento de quien la recibe. Antiguamente, quien tuviera cualquier afección en los ojos, o estos fueran de un color muy claro o tuvieran cualquier otra singularidad, era tachado inmediatamente de aojador. También se creía, efectivamente, que, al morir, el alma podía abandonar el cuerpo por los ojos. De ahí viene la costumbre de cerrar los ojos del difunto en cuanto exhala el último suspiro, para que su alma no le abandone antes de tiempo.

-En tu opinión, ¿qué vemos en el espejo en realidad?

-El espejo nos enseña muchas cosas sobre las que merece la pena “reflexionar”. Una de ellas tiene que ver con el mundo en general, y podría resumirse en la frase “la realidad nunca es lo que parece”. Las imágenes del espejo nos demuestran que puede haber otros planos de realidad, incluido el “fantasmal”, y que lo que creemos sólida objetividad, a veces no es más que apariencia. La otra gran enseñanza tiene que ver con nosotros mismos. Enfrentados al espejo, miramos a un extraño. Aunque sepamos racionalmente que se trata de nuestra imagen, cuestiona nuestra identidad, nos habla de su doblez, de su reverso. Si permanecemos un buen rato mirándonos, veremos que la imagen reflejada cambia, se transforma. Quizá quien existe de verdad es el que nos mira desde el espejo, y nosotros tan solo seamos su reflejo.

(Reproducción de la entrevista realizada por Isabel Queipo en la revista digital ‘Nexus MMXII”)

El Espejo de Azrael

Septiembre 24, 2009

poderespejo02El arcángel Azrael, tal como hemos señalado ya en otros artículos a él dedicados, es llamado el Ángel de la Muerte debido, entre otras acciones, a su intercesión para ayudar a las almas a cruzar o a subir hasta el Cielo a la hora de su muerte física; su nombre significa, entre otros términos, “A quien Dios ayuda”. Este misterioso arcángel es conocido también como ‘el gran reconfortador’, ya que consuela y conforta a la gente que sufre por la pérdida de sus seres queridos. También ayuda a sanadores y terapeutas y apoya a quienes necesiten consuelo.

Como señalamos también anteriormente, Azrael y su coro tienen en nuestros días cuatro misiones principales: Primero, buscan separar fantasmas y espíritus de sus lazos corpóreos o etéreos, para que estas almas sigan correctamente el viaje hacia sus últimos destinos. Segundo, cazan a las almas que pertenecen a los demonios y las destruyen dondequiera que se las encuentran. Tercero, intentan dirigir a los humanos que están próximos a la muerte hacia su destino, o por lo menos les dan una segunda oportunidad en la rueda de la vida. También son enemigos implacables de los demonios que promueven la muerte de almas que no se la merecen. Y asimismo, Azrael continúa su misión de atender al condenado. Es el único entre todos los ángeles o arcángeles que puede bajar cada vez que quiera al Infierno, para encontrar esas almas que podrían trasformarse en buenas y rescatarlas. Nadie sabe cuántas almas puede haber salvado, o cómo o de qué manera las rescata del Infierno; y tampoco se sabe adónde van las almas a las que él ayuda, si a los Cielos más Altos, o a otra reencarnación, o simplemente al olvido…

En el Templo de la Luz Interior, desde hace varios meses (y además de la sanación espiritual que llevamos a cabo de forma gratuita), a nuestras terapias, tratamientos y rituales para librar a las personas de los malos espíritus hemos incorporado un espejo consagrado a Azrael, el ángel de la muerte.

A pesar de que, como decimos, llevamos algunos meses trabajando con dicho espejo, solamente ahora, cuando nuestros guías nos han dado su consentimiento para ello, podemos revelar y hablar públicamente de esta parte de nuestro trabajo de liberación espiritual.

Este espejo, ritualizado y preparado -tras un arduo trabajo de Alta Magia-  con este único y específico fin, tiene la virtud de atrapar a los demonios y a toda clase de malos espíritus, bajos astrales, desencarnados y parásitos que chupan la energía vital de las personas.

Es asimismo, y de manera especial, muy efectivo en nuestros rituales de exorcismo, puesto que los demonios y entidades negativas se ven forzados a manifestarse, cuando la persona está ante ese espejo; no se pueden ocultar y el ritual secreto que les practicamos, parte de un auténtico exorcismo, los obliga a marcharse y a dejar en paz al poseído o afectado.

Quede bien entendido aquí que sólo lo utilizamos cuando realmente vemos que es necesario para ayudar a la liberación de la persona afectada. Por lo general, este espejo consagrado permanece totalmente cubierto y oculto a ojos neófitos y curiosos. La fotografía junto a estas líneas no corresponde al espejo del cual estamos aquí hablando, está sacada de Internet.

Demonios y genios familiares en el espejo

Septiembre 24, 2009

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Los espejos son puertas que dan a otras dimensiones y los difuntos no son los únicos que, presuntamente, se asoman a ellas dispuestos a desvelar los enigmas del futuro. Para la Iglesia, estas visiones siempre han sido obra del Maligno y el dicho “el espejo es el verdadero culo del Diablo” es tan antiguo que Jerónimo Bosch, más conocido como el Bosco,  lo representó así en su famosa obra pictórica  ‘El Jardín de las Delicias’.

La cuestión viene arrastrándose desde tiempos inmemoriales. En su bula Super illius specula, de 1326, el papa Juan XXII acusó de idólatras a los magos que utilizaban espejos diabólicos, ordenando su persecución y excomulgando a todo aquel que se dedicara a estos menesteres. Pero, idólatras o no, había un gran número de miembros del propio clero incluidos en este grupo. Algunos llegaban a utilizar las tranquilas aguas de la pila bautismal de su iglesia para las visiones, invocando al mismísimo Satanás. Los expertos en lo oculto manejaban rituales que permitían atrapar a los demonios en el ámbito de un espejo consagrado, en el que previamente se grababan fórmulas y nombres de seres infernales.

En el ´Tratado de Brujería’ del británico Reginald Scott, de 1584, se describe con todo detalle la complicada ceremonia necesaria para cazar a un demonio de esta forma. Los entes diabólicos eran presas codiciadas, ya que poseían enorme poder y conocían tanto el pasado como el futuro. Atrapados en esa cárcel de la que no podían escapar, contestaban a todas las preguntas que les formulara su carcelero e incluso, aplicando los métodos adecuados, se podía utilizar su magia para realizar toda clase de hechizos y maldiciones.

Quizás por su familiaridad con la figura del diablo, la costumbre se extendió entre los miembros de la Iglesia católica, que tenían demonios y genios familiares encerrados en espejos e incluso en anillos que engastaban piedras o gemas con el Diablo apresado en su interior. En el siglo XIV se encontró un espejo mágico bajo la almohada del obispo de Verona, lo que le costó la vida.

La práctica perduró a través de los siglos, y no sólo entre el clero. Estos demonios familiares pasaban de una generación a otra. El inquisidor español Martín del Río, en el siglo XVII, cita el caso de un conocido abogado de Burdeos que guardaba uno de ellos atrapado en una jarra de vidrio. Cuando el letrado murió, los aterrados herederos no supieron qué hacer con la diabólica vasija y la entregaron a los padres jesuitas de la localidad para que se deshicieran de ella.

También el clero ha sabido utilizar una cataptromancia ( término de origen griego que significa ‘lectura de la suerte en espejos o superficies reflectantes’) no demoniaca y ciertamente eficaz, como atestigua la historia del monje Hilarión en los primeros tiempos del cristianismo. Según cuenta el teólogo griego Isaac Casaubon en 1603, a las artes del buen monje recurrió un auriga cristiano que participaba en las carreras de circo, desesperado porque nunca conseguía ganar, aunque era diestro en el manejo de los caballos. Contemplando la espejada superficie de un vaso de agua, el vidente Hilarión descubrió que un sortilegio amarraba sus carros y sus corceles, impidiéndoles correr debidamente. Deshizo el hechizo con el poderoso signo de la cruz y el auriga consiguió el triunfo.

Como todo asunto tiene siempre dos caras, también se asocia el espejo con la divinidad. Para los egipcios era el simbolo terrenal del dios Ra, mientras que los griegos solían atribuir al dios Apolo su poder oracular. En la tradición judeocristiana, el propio Dios es el espejo en el que se miran las almas de los creyentes, aunque su raiz mágica está sólidamente asentada. No hay que olvidar que el rey Salomón, constructor del primer Templo, fue Mago entre los magos. A él se atribuye la autoría de un  grimorio, ‘Las Tablas de Salomón’, un verdadero compendio de esoterismo en el que, entre otras cosas, se detalla cómo manejar un espejo mágico, conocido por ello como ‘Espejo de Salomón’. Consistía en una placa metálica pulida en cuyas cuatro esquinas se escribían, con sangre de paloma blanca, los nombres de Jehovah, Elohim, Mitraton y Adonai. Había que invocar al angel Azrael, “en nombre del terrible Jehovah”, y éste, según la tradición esotérica,  se presentaba con la apariencia de un niño. La temática de la Tabula Salomonis resultaba tan próxima a las ciencias oscuras que en el siglo XIV Nicolas Eymerich, inquisidor de la Corte de Aragón, prohibió el texto por herético. Tal prohibición no impidió que la Tabla se convirtiera en una obra clásica del esoterismo.

9/9/09: Una fecha tres veces mágica

Septiembre 8, 2009

nuevepersonas01Percepción subliminal: Agudiza tu vista y tu ingenio y encuentra las nueve personas que hay en esta ilustración.

Este 9 de septiembre es una fecha muy especial para quienes creen en el poder mágico de los números, ya que este día es el 9-9-09: Una fecha con tres nueves y por tanto, ¡tres veces mágica!

¿En qué se basa esta creencia? El nueve (9) es el número natural que sigue al 8 y precede al 10. Representa las grandes realizaciones mentales y espirituales; es el número de la iniciación, porque marca el final de una fase de desarrollo espiritual y el comienzo de otra fase superior, simbolizado por el paso de las unidades a las decenas.

Fue llamado por los pitagóricos “el Alfa y la Omega”, la eneada, el primer cuadrado de un número impar (3×3=9). También se le ha llamado el número del Hombre, porque su gestación dura 9 meses. Es el único número capaz de “dar vida” a cualquier otro número: 9+1=10=1, 9+2=11=2, 9+3=12=3, etc. Al sumar todos los números de nuestro sistema numérico (1+2+3+4+5+6+7+8+9)  se obtiene 45, que sumado da 9;  de aquí que se le llame “el Perfecto”, por ser un número que nunca se destruye. Se le asocia  asimismo con lo material, por el impacto que tiene en la psique del consumidor cuando se utiliza como doble nueve ($99.99). Algunos lo asocian con mal agüero por ser un 6 invertido; pero de acuerdo con las enseñanzas místicas, éste es el número de las esferas a través de las cuales la conciencia emprende el viaje al nacimiento.

La carta número Nueveermitanyo01

En el Tarot, la novena carta es “el Ermitaño”, o la luz interior. Esta carta representa a la persona que no puede actuar impulsivamente nunca sin consecuencias desfavorables. Debe confiar en la luz del alma y poner su fe en lo Superior. En el sentido más elevado indica que, sin importar la actividad elegida, la vida de la persona puede orientarse a metas espirituales como prioridad, habiendo aprendido a fluir con lo mundano y material. De este llamado hay evidencias según lo indican ciertos signos como el Cristo interno (todos los poderes crísticos ya consumados), la luz de la interioridad (el faro más iluminado de la noche), la cima de las montañas, o el amor (como una sabiduría intemporal), representado por “el anciano de los días”. Representa el grado supremo de la iniciación.

Se yergue solitario en la cima de una montaña nevada, sosteniendo una linterna para guiar a los de abajo la lámpara encendida de la verdad, dentro de la cual está la estrella de seis puntas, el sello de Salomón. El Eremita empuña un báculo de patriarca (se le identifica con san Antonio Abad)  para utilizarlo en el estrecho sendero de la iniciación. Su manto es el de la discreción y, en algunas barajas, cubre parcial­mente la linterna con él, como para proteger de los ojos profanos la verdad. Su llama está protegida porque él sabe que debe iluminar y no cegar.

Un número que se regenera a sí mismo

El número 1 abre la serie de los dígitos simples, el 9 la cierra, siendo  ambos los extremos opuestos. El 1 representa la individualidad y el 9 la  universalidad, cerrando el ciclo iniciado en el 1. El 9 es un número de poder espiritual, ya que contiene la sabiduría del resto de los números de la serie simple. Sumado a cualquier número, por reducción mística, devuelve siempre el mismo número, por ejemplo, 8 + 9 = 17 = 1 + 7 = 8.

Es el número del narcisismo y la inmutabilidad, la perfección, ya que: 1 + 2 + 3 + 4 + 5 + 6 + 7 + 8 + 9 = 45 ;  4 + 5 = 9. Y multiplicado por cualquier número del 1 al 9,   se regenera a sí mismo:  9 x 4 = 36 ; sumando  3 + 6 = 9; 9×3=27=2+7; 9×5=45; sumando 4+5=9 .9×6=54;  sumando 5+4= 9. Por este motivo es un número que debe ser unido a algo, ya que por sí solo tiende a la dispersión y a volver a sí mismo.

numeronueveOtras curiosidades del nueve

- Es el número atómico del flúor.

- El nueve es considerado por algunos como la cifra del saber supremo que induce a la Totalidad que es 10 (diez).

- Es el triángulo ternario, es decir, triplicidad de lo triple, que simboliza los tres mundos.

- En los ritos medicinales se le consideraba el número por excelencia porque representaba la triple síntesis (corporal, intelectual y espiritual).

- El nueve es un número de mal augurio en la cultura japonesa, pero de buen augurio en la cultura china. El número 9 es muy bueno para los chinos, porque nueve en cantonés suena como la palabra “suficiente” o “abundancia”. Por ello, miles de parejas chinas se casarán en esta fecha.

- Para los hebreos el nueve simbolizaba la verdad.

- En los países anglosajones, los gatos tienen nueve vidas.

- Es el número de la Cábala del 666, porque 6+6+6 = 18 y 1+8 = 9 y también 6×6x6 = 216 y 2+1+6 = 9.

- En la mitología mexica, hay nueve infiernos.

La extraña aritmética del número 9

Como ya señalamos antes, existe un fenómeno curioso en lo que respecta a la aritmética del número nueve, y éste es que: En cualquier número natural que contenga uno o más nueves como una de sus cifras, la suma de sus cifras y, si es necesario, las del número resultante de la suma, hasta que el resultado sea un número de una cifra (1-9); dará un resultado idéntico a la adición de las cifras mismas si el número nueve no estuviere presente en el número natural inicial.

Esto significa que dado un número natural cual sea que contenga un 9, como por ejemplo19, la suma de las cifras como dígitos será idéntica a la del mismo número sin el nueve presente, así que: 19 = 1 + 9 = 10 = 1 + 0 = 1; 1 = 1. De igual forma, si el número contiene más nueves: 499 = 4 + 9 + 9 = 22 = 2 + 2 = 4; 4 = 4.

En el número natural 123456789, la suma de las cifras constituyentes añadidas individualmente será idéntica a la suma de los dígitos en el número 12345678; porque 1 + 2 + 3….+ 8 + 9 = 45,  y 4 + 5 = 9 da el mismo resultado que 1 + 2 + 3…+ 7 + 8 = 36, y 3 + 6= 9. Otro ejemplo: 42979= 4 + 2 + 9 + 7 + 9 = 31, y 3 + 1 = 4 y de la siguiente forma también se llega al resultado 4 427 = 4 + 2 + 7 = 13, y 1 + 3 = 4.

Esta propiedad es utilizada para la comprobación fácil de la bondad de multiplicaciones y divisiones mediante la prueba del nueve.

“Magnificencia de grandes” llamaban los pitagóricos a este número, nueve-2resultado de sumar tres veces el 3  ó de multiplicarlo por sí mismo: 3×3 = 9

También decían que es el océano en el que se mueven los números, el horizonte  cricular que circunda todas las cosas, el Uroboros, la serpiente que se muerde la cola, el Tiempo sin final.

En la creación, los mundos son tres: cielo, tierra e infierno, y cada mundo es simbolizado por una tríada; por ello el nueve es el número que cierra el tercer ciclo a partir de la unidad, y con ello, la creación.

Perménides dice que el nueve es el número de las cosas absolutas, y en esta misma línea,  las nueve musas representaban a la totalidad de los conocimientos humanos. Además es también el número de la perfección, pues el feto humano nace al mes noveno, ya totalmente perfecto.

Porfirio, en sus Eneadas (conjunto de nueve) formadas por 54 tratados, dice: “He tenido la alegría de hallar el producto del número perfecto, por el nueve”. Y en esta estructura numerológica, intenta simbolizar su visión total, cósmica, humana y teológica. Después de la emanación del Uno, con el retorno al Uno se completa el ciclo del Universo.

nueve_personas_2Solución a la prueba de percepción subliminal

Simbolismo y magia de los espejos

Agosto 23, 2009

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No se sabe con seguridad cuándo apareció el espejo en la vida del hombre. Lo cierto es que se encuentra desde la más remota antigüedad, en los mismos albores de la Humanidad, cuando todavía no existía la Historia, tan sólo oscuros recuerdos, relatos y leyendas fantásticas. Se han encontrado espejos en todas las civilizaciones, en América, Asia, África y Europa.

Aunque para este siglo materialista el espejo sea tan sólo un objeto de uso corriente en nuestro aseo diario, para aquellos hombres además tenía una finalidad religiosa y mágica, y se utilizaba de muy diversas formas.

El espejo es un sistema óptico constituido por una superficie pulimentada, plana o curva, en la que se reflejan los rayos luminosos. Esta superficie puede ser cualquiera (metal, piedra, plástico, cristal…) con la condición de que el rayo luminoso sea reflejado casi en la misma cantidad en que llegó. Cuanto más pulido o menos poro tenga dicha superficie, más nítida es la imagen reflejada.

Los primeros espejos son casi todos de metal (oro, plata, bronce, latón, cobre, acero) y en algunos casos de obsidiana, que es un vidrio natural de origen volcánico de color negro o verde muy oscuro. Es muy probable que los primeros espejos de cristal fueran los fabricados por los romanos.  Los espejos actuales no distan mucho de los romanos y están formados, como los primeros, de metal. El cristal que vemos es una lámina que cumple la doble función de proteger contra la corrosión y soportar la fina película de metal, que normalmente es de plata.

Simbolismos y relaciones: el agua, la Luna…

Se ha dicho del espejo que es símbolo de la imaginación o de la conciencia, ya que tiene la capacidad de reproducir los reflejos del mundo visible en su realidad formal. Scheler y otros filósofos lo han relacionado con el pensamiento, pues es en el vehículo mental donde se produce la autocontemplación y reflejo del Universo. Es en este sentido en el que el espejo se relaciona con el simbolismo del agua reflejante y el mito de Narciso.

También aparece con frecuencia en leyendas y cuentos infantiles convertido en mágico, ya que es capaz de proyectar imágenes que ocurrieron en el pasado o que ocurrirán en el futuro, o simplemente ver en el presente lo que está sucediendo a mucha distancia. Pero sobre todo el espejo mágico dice la verdad, pues él tan sólo refleja lo que ve, sin las máscaras o escudos que los seres humanos nos ponemos para protegernos; ellos tienen la cualidad de ver el alma tal como es. Esta característica es propia de los espejos de mano, que en China están relacionados con la felicidad conyugal y tienen cierto poder contra las influencias diabólicas.

Además de relacionarse con el agua, también lo hacen principalmente con la Luna, precisamente por su condición reflejante y pasiva, pues reciben las imágenes como la Luna la luz solar. Los mejores espejos son los que se realizan con plata, metal consagrado a la Luna y del que los antiguos creían que era producido por los propios rayos de ésta. En el templo de Coricancha (Cuzco) había un santuario consagrado a la Luna, recubierto totalmente de plata. Así, el espejo y la plata aparecen relacionados con todas las diosas lunares, ya que forman parte de sus atributos y emblemas.

Para Loeffler, los espejos son símbolos mágicos de la memoria inconsciente (como los palacios de cristal). El cristal, como parte integrante de los espejos, se une a su simbolismo de autoluminosidad, de visión interior perfecta y de pureza. En la Alquimia el cristal simboliza la perfección espiritual. Pero es la transparencia la que hace que el cristal exista y no se vea, a la vez que deja ver a su través, convirtiéndose en un intermediario entre el mundo visible y el invisible, y por tanto en una base simbólica de la sabiduría, la adivinación y todas las facultades y poderes misteriosos del hombre.

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El espejo y la magia

Una de las diosas que se sirven de su espejo mágico es la egipcia Isis. Recordemos que en el mito Osiris es el hermano-esposo de Isis, el cual será despedazado por Seth y sus fragmentos esparcidos por el mundo. Gracias a sus artes mágicas y con la ayuda de su espejo, Isis localizará los pedazos de Osiris para poder recomponerlo y devolverle la vida. Este espejo se encuentra en la barca de Isis o barca lunar (la Luna), y en él quedó impreso el llamado Ojo de Horus, que es signo de videncia, espiritualidad y poderes ocultos, equivalente al Ojo de Dangma hindú. El Ojo de Horus es el Oudjat, el ojo de la visión justa, y se relaciona con el llamado Tercer Ojo, el cual despierta la clarividencia en el hombre.

Los espejos negros -confeccionados con obsidiana- quizás sean uno de los elementos más relacionados con la Magia. Según H.P. Blavatsky, estos espejos se fabrican en la provincia india de Agra, en el Tibet, en la China y también en Egipto, de donde parece ser que los introdujeron en México hace muchos miles de años los antecesores de los actuales mayas. Según la tradición, cuando desembarcaron los españoles, el Rey de los quichés ordenó a sus sacerdotes que consultaran el espejo para saber el destino del país.

Los romanos también emplearon espejos negros de obsidiana. Así por lo menos lo afirma Plinio respecto del procedente de Etiopía, y parece que se empleaban particularmente para adosarse a las paredes. “La imagen que reflejan estos espejos -dice Plinio- parece una sombra, en la cual se ven los rasgos del objeto, pero no los colores: es una representación más bien oscura del objeto”.

Espejos y adivinación

Donde más han destacado los poderes de los espejos es en el arte de la adivinación. Según el sentido vulgar de la palabra, adivinar significa conjeturar lo que se ignora; pero el verdadero sentido etimológico de la palabra es divinari, es decir, ejercer la divinidad. Los dos signos de la divinidad humana, o de la humanidad divina, son las profecías y los milagros. Ser profeta es ver por anticipado los efectos que existen en las causas, es leer en la luz astral; hacer milagros es obrar valiéndose del agente universal y someterle a nuestra voluntad.

Los instrumentos de adivinación no son otros que los medios de magnetizarse a sí mismo y de distraerse de la luz exterior, para estar atentos únicamente a la luz interna. Por eso Apolonio de Tiana se envolvía por completo en un manto de lana, y fijaba en la oscuridad su mirada sobre el ombligo. El espejo mágico de Du Potet es un medio análogo al de Apolonio. La hidromancia (adivinación por el agua) y la visión en la uña del pulgar, bien igualada y ennegrecida, es una variante del espejo mágico; el agua o el color negro absorben los rayos visuales, produciéndose entonces un desvanecimiento, un vértigo que va seguido de lucidez en los sujetos que tienen para esto una aptitud natural, y que están convenientemente predispuestos.

Vemos que el nombre de “Espejo Mágico” es una denominación genérica donde los instrumentos de adivinación no son solamente espejos, sino que pueden ser bolas de cristal, copas de agua, perlas, piedras preciosas, etc. Uno de los espejos mágicos más célebres de la literatura oculta es un cristal de carbón que estaba en posesión de John Dee, ocultista inglés que vivió en el siglo XVI. Otro instrumento que se podría considerar un espejo mágico es la cubeta de madera negra del médico austriaco Anton Mesmer, en la cual María Antonieta vio reflejarse en sus turbias aguas todo el desenlace de la Revolución Francesa, incluyendo la muerte de sus amigos, del Rey y de ella misma.

Si cada objeto se puede convertir en un espejo mágico es porque el Alma universal misma es el verdadero espejo en el que la vida cósmica entera viene a reflejarse. Y puesto que todas las almas humanas no son sino parcelas de este Alma universal, cada una de ellas es en sí misma un espejo. De lo que se deduce que hay dos tipos de clarividentes o adivinos: aquellos que encuentran el espejo mágico en sí mismos -es su alma aquella en la que vienen a reflejarse todos los acontecimientos del universo-, y aquellos que tienen la necesidad de un espejo mágico material, y por tanto exterior a ellos.

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Espejos en la mitología y la religión

Los espejos aparecen como atributo de las diosas en los mitos y ceremonias de casi todas las religiones antiguas diseminadas por el mundo. Así, en el Egipto de hace miles de años, cuando las aguas del mar salpicaban las patas de la Esfinge y la meseta de Gizeh era una isla, los sacerdotes realizaban una ceremonia secreta a la salida del sol, donde los primeros rayos del amanecer eran reflejados por un espejo de oro pulido que la Esfinge tenía en su frente, proyectándolos entre sus patas. También se han hallado en los sepulcros de la XIX dinastía espejos en forma de disco que encajaban entre los cuernos de la cabeza de la diosa Hathor, que probablemente estarían relacionados con la capacidad de adivinación de los dioses ctónicos.

Hubo una diosa o demonio femenino mesopotámico llamada Lamastu, que atacaba y seducía a los hombres y trataba de arrebatar los niños a sus madres. Era probablemente una representación más de la muerte y la enfermedad. Esta diosa en sus representaciones y conjuros llevaba siempre consigo un peine, un espejo y un huso, atributos los tres muy antiguos de feminidad, magia y transcurso del tiempo.

Entre los griegos hay varios mitos donde aparecen los espejos. Uno de ellos es el de Perseo, que tiene que matar a una de las Gorgonas, Medusa, la única que es mortal. Para ello el héroe se elevó por los aires con las sandalias aladas que le dieron las tres Gracias, mientras Atenea sostenía encima de Medusa un escudo de bronce bruñido a modo de espejo, para que el guerrero pudiese contemplar la escena sin tener que mirar a los ojos de la terrible Gorgona, que tenía la facultad de transformar en piedra a sus observadores, y de este modo pudo cortarle la cabeza. También podemos recordar el mito de Narciso, joven de incomparable belleza e incapaz de sentir amor por nadie; una ninfa se enamoró de él, pero éste, sólo interesado por sí mismo, la rechazó. La ninfa murió de amor, por lo que la diosa Artemisa castigó a Narciso a enamorarse de su propia imagen cuando se viera en una fuente.

Los romanos consagraron el lago Nemi, que tiene forma de cuenco, a Diana, diosa de la Naturaleza y de la fecundidad; allí los sacerdotes de su culto realizaban ritos y ceremonias lunares, por lo que el lago pasó a llamarse “el espejo de Diana”, aunque estos cultos se realizaban incluso antes de la fundación de Roma.

En el panteón azteca también tenemos varios ejemplos como el dios Tezcatlipo-ca, “el Señor del espejo humeante”. Es uno de los dioses más antiguos del panteón y rige las hechicerías y los encantamientos. A él se le dedicaban los abundantes fenómenos parapsicológicos que ornaban el México antiguo. Su oscuro espejo humeante está relacionado con la Luna, y estaba hecho con hielo arrancado de la Tierra Primera “aún no alumbrada por el sol”.

También hay un pasaje relacionado con Quetzalcoatl, “la serpiente emplumada”. Este era un Rey de pureza intachable, por lo que los demonios, no pudiendo resistir tanta nobleza, deciden perderlo. Para ello le sitúan frente a un espejo negro, en el que percibe por primera vez su cuerpo, considerándolo feo e imperfecto. Sumido en la tristeza, los demonios aprovechan para embriagarle, y del espejo surge una figura femenina hecha de pura materia irradiante, que es su propia sombra o doble, y allí el Maestro pierde su pureza ascética.

Mientras en Europa los hombres preparaban las hogueras de San Juan en honor del solsticio de verano, en el hemisferio sur los incas festejaban el Inti Raymi, la Fiesta del Sol, en la que el monarca vestía sus galas más preciadas y lucía ornamentos de oro y plata que reflejaban la luz solar. La parte principal de la ceremonia consistía en renovar el fuego sagrado, que ardía durante todo el año. En esta ocasión era el mismo Sol quien lo encendía. Para ello los sacerdotes llevaban un brazalete llamado chipana, el cual tenía una lente que reflejaba los rayos del sol como una lupa, inflamando un algodón color carmín. Este tipo de espejos son llamados ustorios o ardientes; dos hechos históricos han dado celebridad a este medio de producir combustión desde lejos: Arquímedes abrasó en Siracusa la flota de Marcelo y Proclo quemó en Constantinopla la de Vespasiano. En cuanto a la leyenda, nos dice que los navíos atlantes, antes del hundimiento de su último resto llamado Poseidonis, llevaban unos espejos parabólicos enormes con los que incendiaban ciudades.

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En el Japón encontramos el símbolo teológico del espejo, que es el emblema de la diosa Amaterasu, “el Sol”. Dice su religión que la diosa enfadada se escondió dentro de una caverna y que el resto de los dioses fabricaron un espejo, que colocaron en la entrada. Amaterasu, llena de curiosidad, salió a ver su imagen reflejada. Este espejo era octogonal, y su representación es una flor de ocho pétalos con su centro rojo (la flor del cerezo), llamado Kagami, y sirve de representación al Judo. Ninigi, nieto de Amaterasu, recibe dicho espejo, que “habría de considerar como si fuera la propia alma de Amaterasu”, ya que es uno de los emblemas sagrados, junto con la espada y las joyas, que se identifican con el poder imperial. Son estos emblemas los que recibe el Emperador en una ceremonia secreta de sucesión; si el espejo llegara a empañarse indicaría que el candidato no es digno de convertirse en Hijo del Sol. En los templos japoneses se custodiaba el Shintai o morada del dios, que en la mayoría de los casos era un espejo metálico.

Los espejos y la psique humana

Hemos visto la relación de los espejos con la imaginación, con la Luna, con la plata, con el agua… pero además se relacionan con la psiquis o astral de la naturaleza y el hombre. El espejo es una “puerta” a esa otra dimensión que es el mundo astral; de ahí proviene la tradición europea de dar la vuelta o tapar los espejos cuando ha fallecido alguien recientemente, para evitar su regreso o para que no les robara su alma. Los pueblos antiguos pensaban que el alma humana radicaba en la sombra o en la imagen reflejada en el agua o en un espejo; quizás sea por eso por lo que los vampiros no se reflejen en los espejos, pues no tienen alma.

El mundo de lo cotidiano está lleno de circunstancias mágicas o prodigiosas que habitualmente desatendemos o no escuchamos. Una nueva mirada a los objetos de nuestro hogar y de nuestra vida cotidiana, y no sólo a los espejos, nos descubriría un universo oculto de fascinante riqueza interior.

El Poder del Nombre

Julio 14, 2009

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Saber el nombre “verdadero” de una persona es tener el Poder del Nombre, de modo que en muchas sociedades se da una pluralidad de nombres. Hay un nombre público para uso general, y luego hay otro esotérico e íntimo que se mantiene en secreto. Pero también sucede todo lo contrario:  en el mundo del ocultismo y de la magia, por ejemplo, es frecuente que se use un nombre o seudónimo ‘esotérico’ y se mantenga, si no oculto sí lo más reservado posible, el nombre auténtico, aquel con el que la persona fue bautizada o el que le pusieron sus padres al nacer, o bien el nombre o apodo con el cual dicha persona es comúnmente conocida. Y ello se hace así por temor al poder malicioso que pudiera ejercer contra esa persona cualquiera que estuviese en posesión del nombre verdadero.

Este ‘Poder del Nombre’ está relacionado con la creencia general en la fuerza creativa del sonido: “En un Principio era la Palabra y la Palabra era Dios”. El nombre es también un poderoso medio de exorcismo y es la base de los encantamientos en los cuales las “palabras de poder” pueden invocar a las fuerzas elementales y abrir las puertas con la magia, como es la frase “Ábrete, Sésamo”, del relato de Alí Babá. El nombre de Dios es suficiente para provocar la huída de las hadas o de cualquier poder maligno. El investigador James Kirk dejó escrito que las hadas “desaparecen siempre que oyen que se invoca Su Nombre o el Nombre de Jesús, y no pueden actuar después de haber oído ese nombre sagrado”. La prohibición de usar el nombre también se da entre las hadas; trae mala suerte nombrarlas directamente, y en muchos lugares se cree que un humano puede tener poder sobre un hada si conoce su nombre auténtico.

El nombre verdadero otorga poderes mágicos sobre el alma y, en algunos casos, casi se considera como sinónimo del alma o espíritu. Como dice A. M. Hocart: “El nombre de un hombre se trata generalmente como parte de su persona. En Babilonia, lo que no tenía nombre no existía”. En la antigua Roma, no se le daba a un muchacho el nombre individual hasta la iniciación, cuando se ponía la toga virilii (*),  o a una muchacha hasta que se casaba. La persona no tenía entidad hasta que recibía un nombre. Entre los aborígenes australianos, el padre dice al muchacho el nombre totémico en la iniciación. En todas las edades y en todos los tipos de cultura se da al individuo un nombre nuevo cuando tiene lugar la iniciación.

En Grecia, a las Furias se las llamaba eufemísticamente las Euménides, “las Graciosas”. Los animales temidos nunca se nombraban por miedo a atraerlos, de tal forma que al lobo se le llamaba El Silencioso o El Corredor del Bosque; y en las sociedades donde tienen miedo a los muertos se tiene mucho cuidado de no pronunciar su nombre, usando cualquier otro título. Lo mismo sucede con enfermedades muy temidas y, por eso (por citar únicamente un ejemplo), a los leprosos se les llamaba genéricamente les malades,  “los enfermos”.

La importancia atribuida al nombre se comprueba a lo largo del tiempo en la perpetuación de un apellido, que no debe dejarse desaparecer y que ha llevado a muchos hombres a casarse por esa única razón. Del mismo modo, se pone a los niños el nombre de algún antepasado, para perpetuar el nombre; estos niños se consideran, a menudo y en algunos países, como la reencarnación de sus antepasados. También es significativo que se considere mala suerte cambiar el nombre de un barco o de una casa.

podernombreo2La misma creencia en el poder del nombre se encuentra en la superstición cirstiana de no revelar el nombre de un niño antes del bautizo, cuando está totalmente desprotegido contra el poder del Diablo o las brujas y las hadas malas. Edward Clodd sostiene que “esto, en pocas palabras, es la noción de que el nombre de cualquier ser, ya sea humano o sobrehumano, es una parte integrante de sí mismo y saberlo pone a su dueño, sea éste deidad, fantasma u hombre, en poder de otro, implicando esto, a menudo, la destrucción del nombrado”.

En muchas religiones, Dios tiene un nombre que no se debe pronunciar. Una leyenda hebrea cuenta que la tierra y los cielos temblaron cuando Salomón empezó a pronunciar el nombre sagrado. En los tiempos romanos, el nombre de la deidad tutelar de una ciudad se mantenía en secreto. Los judíos tenían la misma prohibición, con el fin de mantener a la deidad en exclusiva para su propia gente. En los misterios griegos, sólo los iniciados podían apelar o rezar a las deidades cuyos nombres se les había dado. El no conocer el nombre excluía a los no iniciados de obtener favores de las divinidades. El conocimiento del nombre obligaba a la deidad a responder favorablemente a las plegarias del que les rezaba; aunque, normalmente, se trataba de divinidades extranjeras o demonios y se adoptaba un tono más respetuoso para dirigirse a una gran diosa lunar, tal como Artemisa, Tanit o Hécate. Los griegos también usaban el nombre como un medio para hacer magia y hacían tablillas de plomo, llamadas defixiones, grabadas con el nombre de la persona a quien se pretendía dañar, y las atravesaban con un clavo. Después, se usaron mucho estas tablillas para todo tipo de magia y se inscribían en ellas símbolos mágicos, números o maldiciones, junto con los nombres de los espíritus invocados.

Los sacerdotes antiguos y los magos cortesanos empleaban la magia; ambos usaban ritos, palabras de poder y nombres. En Egipto, era necesario conocer el nombre para abrir las puertas del otro mundo, ternía que conocerse el nombre del demonio ‘guardián del Umbral’ y había que llamar a los dioses por su nombre correcto, antes de que pudiesen brindar ayuda. Ra tenía un Gran Nombre, que sólo él conocía, hasta que Isis lo sedujo para sonsacárselo y usarlo contra él. Se podía dañar a cualquier persona con el poder del nombre y por ejemplo, en los ritos del Festival de Edfu, los nombres  de todos los enemigos de los Nomos se escribían sobre la figura de cera de un hipopótamo o un cocodrilo de cerámica, que después se rompía en pedazos, diciendo: “Háganse heridas cortantes en sus cuerpos, mátense unos a otros”. Por el contrario, un nombre escrito en la pared de un templo pone a uno en contacto con la divinidad y bajo su protección.

La creencia en el poder del nombre se ha mantenido en la religión, el mito, la saga, el ritual y la leyenda, y hasta en el cuendo de hadas, donde aparece con frecuencia y juega un papel importante.

(*) En Roma, la toga virilii, toga viril, tenía una significación particular, pues el vestirla significaba el paso de los hombres de la infancia a la adolescencia. Hay que tener en cuenta que en la cultura romana la infancia duraba hasta los 16 años,  la adolescencia de los 16 a los 30 y la juventud de los 30 a los 45 años. La toga viril era blanca, sin adornos ni tintura y podía ser usada por cualquier ciudadano romano en edad adulta. Una vez se vestía esta toga, ya eran ciudadanos que podían ejercer los cargos de la República o del Imperio, así como eran aptos para el servicio militar. El rito de paso de la infancia a la edad adulta era presidido por la diosa Juventus. Antes de este momento, los varones vestían la toga pretexta, toga de color púrpura, reservada a los niños y a los magistrados.

(Fuentes: “Cuentos de hadas, alegorías de los mundos internos”, de J.C. Cooper, Wikipedia y elaboración propia).

Magia y misterio de los espejos

Mayo 17, 2009

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Símbolo de conocimiento, de la verdad, de la claridad, así como emblema de la inteligencia divina, el espejo ha fascinado siempre al Hombre por la belleza que reproduce a su alrededor: la idea de la creación misma.

El hombre primitivo revistió a las superficies reflectantes como los lagos o estanques de aguas cristalinas – los primeros espejos conocidos- con un simbolismo extremadamente rico que todavía estimula la imaginación. Tal simbolismo aparece reflejado en numerosos mitos y leyendas que ofrecen testimonio de la poderosa influencia que sobre el pensamiento humano han ejercido siempre estos objetos capaces de reproducir imágenes.

Desde antiguo los espejos estuvieron vinculados al mundo femenino -a la esfera lunar- y al de los templos. Particularmente en Egipto, el espejo portátil y con mango decorativo era el mayor símbolo de la feminidad y en la Biblia se citan los espejos de las mujeres que velaban a la entrada del tabernáculo, que eran de bronce pulido.

Aunque los incas fueron probablemente el primer pueblo en utilizar discos pulidos de obsidiana -mineral laminado de procedencia volcánica- para la fabricación de espejos, los antiguos romanos creían que los espejos habían nacido en Persia, donde los magos los utilizaban para la adivinación. En cualquier caso, tanto romanos como griegos, etruscos, egipcios, chinos e hindúes, los fabricaban en bronce, plata y otros metales como el hierro. A pesar de que los fenicios introdujeron el espejo de cristal en el mundo mediterráneo, el empleo de esta materia no se generalizó hasta el siglo XVIII. Venecia ostentó el monopolio de su fabricación hasta que en el siglo XVII empezaron a fabricarse en Francia para la decoración de palacios y mansiones aristocráticas.

Desde entonces su popularidad ha ido en aumento y en la actualidad no hay casa donde no se encuentren estos objetos:  ningún otro artilugio puede devolvernos con más exactitud nuestra imagen y “nuestro interior”. En un espejo chino del museo de Hanoi puede leerse la siguiente inscripción: “Como el Sol, como la Luna, como el agua, como el oro, soy claro y brillante y reflejo lo que hay en tu corazón”.

Quizá por ello los filósofos de la Antigüedad no escaparon a la fascinación de los espejos: Sócrates y Séneca preconizaban su uso como un medio para conocerse, mientras que Platón aconsejaba el uso del espejo a los jóvenes para que observasen en él los progresos que la virtud marcaba en su rostro. Los psicoanalistas modernos también se han dejado hechizar por sus destellos y lo consideran un símbolo de la psique por su poder para reflejar el lado tenebroso del alma. Símbolo mágico de la memoria inconsciente y de la inteligencia divina, morada de Dios y de la Esencia de Buda, el espejo reproduce el universo y sus misterios, como si fuera un prodigio donde la ilusión y la realidad se entremezclan.

espejo02En muchas sociedades tribales se creía que el reflejo humano en el agua era el alma, ya que se pensaba que ésta podía existir separada del cuerpo. Pero también se creía que en los ríos y en los lagos habitaban los espíritus de las aguas y que éstos podían atrapar el reflejo humano y capturar su alma. De ahí surge probablemente la creencia en diferentes latitudes de que la persona que ve en sueños su reflejo morirá pronto y también la superstición relativa a su poder para robar el alma. Así se explica la extendida costumbre de quitar los espejos de los cuartos de los enfermos, por si el espejo se lleva el alma de las personas debilitadas. Dar la vuelta o quitar un espejo cuando alguien fallece es otra costumbre derivada de la misma idea: todo aquél que se mire en él tras la muerte de una persona, morirá pronto.

Según una de estas creencias más populares, si un espejo se rompe sobrevendrán siete años de desgracias. Asimismo, un espejo que se rompe al caerse sin que nadie lo toque es señal de la muerte inminente en un hogar. Sin embargo, existen varios antídotos para las desgracias que pueden sobrevenir si se rompe un espejo. Uno de ellos consiste en enterrar los trozos rotos bajo tierra y otra en lanzarlo a una corriente que fluya en dirección sur, de esta forma las aguas lavarán el maleficio. Los chinos tenían la costumbre de colgar pequeños espejos en las casas para ahuyentar a los espíritus maléficos -se llevarían un buen susto al verse reflejados en ellos-, en cambio en otras culturas se cree que los demonios y vampiros no se reflejan en ellos porque carecen de alma.

Mientras que los antiguos aztecas protegían sus hogares de las brujas por la noche dejando un cuchillo en un cuenco de agua en el umbral, en la Europa de principios de siglo XVII se puso de moda llevar pequeños espejos en los sombreros para evitar los rayos del mal de ojo. En Italia se le ponía veneno al espejo si una bruja especialmente maléfica se había mirado en él. Las supersticiones también se extienden al campo de la adivinación. Una muchacha que mire el reflejo de la Luna en un espejo podrá saber cuándo se casará; si este rito se realiza en Halloween, la joven tendrá además una visión de su futuro esposo.
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Por su capacidad para duplicar la realidad, los espejos han sido siempre un medio de acceso para la magia y lo sobrenatural, y ya en la Antigüedad el arte de la adivinación por medio de espejos, conocido como cristalomancia, era practicado por magos y arúspices de muchas culturas. Las antiguas brujas de Tesalia escribían sus oráculos en espejos con sangre humana. Se cuenta que enseñaron a Pitágoras a adivinar sosteniendo un espejo en dirección hacia la Luna.

Este tipo de adivinación adoptó formas muy sofisticadas a lo largo del tiempo y no sólo se utilizaban recipientes de plata, piedras preciosas y agua en un cuenco, sino también las uñas de los dedos muy pulidas. Los espejos muy bruñidos y pintados de negro en el lado convexo se consideraban excelentes instrumentos para desarrollar la clarividencia, de forma similar al uso de una bola de cristal. Catalina de Médicis y Enrique IV tenían espejos mágicos a los que consultaban con frecuencia. Alberto Magno y Cornelio Agrippa hacían predicciones con un espejo, así como Cagliostro. También John Dee, el mago real de la reina Isabel I de Inglaterra, utilizaba un huevo de cristal y un espejo negro de obsidiana.

Un procedimiento habitual entre los adivinos consistía en sumergir un espejo de metal en el agua y según se viera el reflejo -desfigurado o claramente definido- se auguraba si la persona iba a vivir mucho o a morir. En la Edad Media se creía que las imágenes formadas en un bola de cristal o en un espejo eran causadas por Dios o por los malvados demonios que habían quedado atrapados por la magia, pero modernamente se han propuesto explicaciones naturales para las imágenes que afloran al pensamiento cuando se escudriña un espejo con fines adivinatorios: son los estímulos ópticos de la capacidad imaginativa los que provocan las visiones. Con práctica y paciencia puede aprenderse este arte.

Algunos especialistas dicen que cuando la clarividencia se desarrolla, el espejo aparece cubierto de una especie de neblina, que luego deja traslucir formas y colores. A medida que se desarrolla la habilidad perceptiva se agudizan las formas y colores dejando entrever objetos discernibles, personas y símbolos. Para las pesonas con habilidades psíquicas naturales, el avance es rápido si aprenden a relajarse profundamente.

Los estudiosos del ocultismo utilizan espejos para adentrarse en el mundo de los espíritus. Mirar fijamente en uno permite supuestamente obtener visiones de los guías espirituales y ayuda para conseguir una visión aúrica, es decir, la habilidad para ver el aura de los demás.

(Fuente principal: Artículo publicado en Karma7, nº 326)

Algunos paradigmas mágicos

Abril 12, 2009

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Una dilatada contemplación del cielo en noche serena, exalta la intuición, y las titilantes estrellas responden entonces a nuestras preguntas mentales.  Según nuestra alma se halle agitada o tranquila, las lucecitas diamantinas nos inspirarán ideas de amenaza o de esperanza o de reflexión.

El cielo es el espejo del alma humana, y cuando creemos leer en los astros, es en nosotros mismos en donde leemos.

Las cartas —hablamos de Cartomancia—, en su variedad de figuras, ofrecen una imagen bastante verdadera de las probabilidades que encierra el Destino —no siempre impenetrable—, para que la imaginación pueda ver las realidades a través de los símbolos.

Las cartas y los tarots egipcios no son oráculos más que cuando aquéllos están vitalizados por el fluido personal e interpretados por la intuición.

Procura que al ir a acostarte tus últimos pensamientos sean agradables, optimistas; asimismo debes tener en cuenta que tu última palabra no sea fea ni de mala calidad, como: miseria, dolor, tormento, tristeza, etcétera.

Las maldiciones de los padres sobre los hijos son hechizos fatalmente funestos.

Los niños vestidos siempre de blanco no prosperarán nunca.

No odies a nadie, porque esta fuerza, este odio que sale de ti es una fuerza hechizante, y a ti debe volver en el decurso del tiempo.

Es todo punto exacto que cada partícula de odio que sale del corazón del hombre, vuelve a repercutir sobre él mismo con mayor fuerza.  Esto nadie puede impedirlo, así como que cada impulso amoroso vuelva sobre él.

Las armonías divinas penetran en el oído interno cuando todos los pensamientos y deseos se hallan en reposo, es decir, en completo silencio.

El magnetismo no ejerce una fuerza física sobre el individuo, sino una atracción de entidades espirituales que rodean a la persona magnetizada.

Texto obtenido de “Las Clavículas de Salomón”. Traducción del hebreo por Iroe el Mago. El ejemplar que tenemos es una copia de la edición hecha en Amberes en 1721, sin nombre del editor.

San Silvestre, protector del hogar

Diciembre 29, 2008

silvestrepapa1Este Pontífice, cuya festividad se celebra el día de su muerte, el 31 de diciembre,  se ha hecho famoso porque le correspondió gobernar a la Iglesia Católica en la época en la que se acabaron las persecuciones y el emperador Constantino decretó plena libertad para practicar en todas partes la religión de Jesucristo.

A San Silvestre le regaló Constantino el palacio de Letrán en Roma, y desde entonces estuvo allí la residencia de los Pontífices. También tuvo este Pontífice la suerte de poder construir (con ayuda del gobierno y de los fieles) la antigua Basílica de San Pedro en el Vaticano, y la primera Basílica de Letrán. Durante su Pontificado se reunió el Concilio de Nicea (año 325), en el cual los obispos de todo el mundo declararon que quien no crea que Jesucristo es Dios, no puede pertenecer a la religión católica, y compusieron el Credo.

Dicen que a San Silvestre le correspondió el honor de bautizar a Constantino, el primer emperador que se hizo cristiano (todos los anteriores habían sido paganos). El Pontificado de San Silvestre duró 20 años y transcurrió todo en medio de gran tranquilidad y completa libertad para la Iglesia.

Murió el 31 de diciembre del año 335, a edad muy avanzada. Por su lucha en la defensa de los intereses de la Iglesia, San Silvestre tiene una advocación para interceder en la defensa de la propiedad privada, y ahí la creencia en su poder para evitar los robos y proteger del ataque de aquellos que pretenden apropiarse de lo ajeno.

En la cultura o religión de la santería,  San Silvestre sincretiza con Osaín, el dios de la vegetación y adivino por excelencia. Sus colores son los colores del espectro combinados desordenadamente.

Según la superstición popular en todo el ámbito católico, las brujas suelen salir la noche del viernes al sábado, la noche de San Juan, la Nochebuena y la noche de San Silvestre. (Dedicaremos un artículo completo a esta creencia y a la fuerza de la magia en una noche tan especial como es la del último día del año).

Oraciones a a San Silvestre

Para pedirle a San Silvestre que proteja tu hogar, deberás escribir en un papel blanco la siguiente oración:

Esta es la Santa Cruz donde murió nuestro Señor. Padre San Silvestre del Monte Mayor, te ruego libres mi cuerpo y mi casa de todo malhechor, brujo o hechicero; de hombres y de mujeres de mal vivir, de todo lo malo que deseen para mí y mi familia, y que mis enemigos visibles e invisibles, no me puedan vencer.

En ese papel, que deberás poner detrás de la puerta de entrada a tu hogar, colocarás una cinta verde de seda fuerte con una espiga de trigo cosida. Como ofrenda o muestra de agradecimiento a la protección que recibes del santo, cuando vayas a abandonar tu hogar leerás o dirás de memoria la oración. También deberás dar una limosna a una persona anciana el último día de cada mes, o ayudar a una persona muy mayor de tu entorno en algo que necesite. El último día del año quemarás la ceniza al viento. El mismo día 31 de diciembre deberás renovar el papel, la cinta y la espiga.

Otras oraciones para el 31 de diciembre

Al ir a bañarse.- En el nombre del Sagrado Corazón de Jesús, pido que al echar el azúcar en este baño, que según se vaya endulzando, se endulce también mi porvenir y el de mi familia.

En el ritual de limpiar la casa con agua en la que se han echado algunas plantas.- Pido en nombre de Santa Teresa de Jesús, que al echar la albahaca, se espante todo lo malo que haya dentro de mi casa y de mi familia y se aleje. Pido en nombre de la Santa Cruz que al echar el apasote (1), según de semillas lleve, entre honradamente el dinero y la abundancia, la salud por la puerta de mi casa y por la casa de toda mi familia. Y pido por último en nombre de los Reyes del Cielo, Jesús, María y José, que al regar este baño en la sala de mi casa, ahora que son las doce del día, venga la buena suerte para todos…   En nombre del Señor.

Finalmente, se reza un  Credo,   un  Ave María y un Padre Nuestro.

(1) Llamado también pasote o quenopodio (Chenopodium ambrosioides L.) Hierba tropical cultivada por sus propiedades medicinales y que se usa asimismo como condimento en algunos platos típicos de distintos países latinoamericanos.

Los ensalmos

Noviembre 29, 2008

Las confluencias y equivalencias entre lo mágico y lo religioso, y entre lo simbólico y lo social, han sido objeto de muchos estudios antropológicos; por citar uno de ellos, podemos recordar aquí al padre de la antropología estructuralista, Claude Lévi-Strauss, defensor de la teoría de que la religión es la humanización de las leyes naturales, y de que la magia es la naturalización de ciertas acciones humanas: ambas se constituirían, en consecuencia, en dos sistemas, estrechamente relacionados entre sí y muchas veces superpuestos, de explicación y organización significativa de la experiencia del mundo.

Dentro de las prácticas verbales y rituales que acoge el ámbito mágico-religioso, hay que distinguir tres conceptos fundamentales: el ensalmo, la oración y el conjuro. El experto José Manuel Pedrosa los define así: “Se puede afirmar que el ensalmo se caracteriza básicamente por su funcionalidad curativa o sanadora de alguna enfermedad, por la fuerte presencia de elementos o motivos mágicos, y por el hecho de que el ensalmador se sitúe como intermediario entre la divinidad y la persona que precisa la curación. La oración suele pedir simple protección divina, y reflejar un tipo de pensamiento religioso más ortodoxo, por lo que, al contrario que el ensalmo, suele ser aceptada y fomentada por las instituciones religiosas. El conjuro no funciona como una petición a un personaje sagrado, sino como un mandato imperativo a un personaje no necesariamente sagrado (a veces incluso diabólico) para intentar obtener algún tipo de favor moralmente negativo o perjudicial para otras personas. En cualquier caso, muchas veces se producen confusiones y confluencias entre estos repertorios”.

En el caso concreto de los ensalmos, se aprecia una constante en todos estos ritos: la presencia de un ensalmador que actúa de intermediario entre el enfermo y Dios, la Virgen o el santo, y que habitualmente es una persona que tiene fama de sanadora o de curadora y a la cual se atribuye un poder mágico que requiere una iniciación especial o una natural tendencia, fundamentalmente un don que tienen sólo pocos privilegiados.

Las personas que, en el seno de una sociedad, se consideran investidas de capacidad para practicar ensalmos y obtener curaciones, no suelen ser, salvo casos excepcionales, auténticos profesionales. Hermanos gemelos, neonatos sietemesinos, personas que hayan nacido “con una cruz en el velo del paladar”, se consideran como especial y naturalmente dotadas para esta prácticas. También adquieren esta capacidad quienes reciben el conocimiento de los ensalmos y técnicas curativas correspondientes de otro ensalmador. Las transmisión de estos conocimientos suele realizarse de modo secreto y siguiendo normas y rituales de transmisión muy estrictos, ya que se considera que si el ensalmo se ve privado de su carácter secreto y se hace de dominio público, pierde su “gracia” para curar.

Los ensalmos suelen componerse de varios elementos: objetos, ritos y palabras. Los objetos suelen ser objetos cotidianos que se consideran mágicos o especiales por sus connotaciones simbólicas y por su función de amuleto o talismán repelente de males. El rito está constituido por gestos repetidos automáticamente y que también conllevan un bagaje cultural y simbólico importante. Finalmente, las palabras que se repiten para hacer eficaz la curación, el ensalmo en sí, tienen unas características específicas frente a otros tipos de discursos mágicos.

Al contrario de lo que sucede con las oraciones, que tienen modalidades cultas y artificiosas y modalidades puramente tradicionales, el ensalmo vive por lo general en el seno de las clases menos letradas del pueblo, se transmite fundamentalmente por vía oral, y tiene una forma poética, en consecuencia, caracterizada por los rasgos del estilo oral y folclórico. La poética de los ensalmos se caracteriza por su tradicionalidad y por su variabilidad, que en algunas ocasiones arranca de tiempos muy antiguos.